La Biblioteca Municipal de Móstoles es una institución de caracter público y gratuito, que depende del Ayuntamiento de la ciudad. Está integrada en el Sistema Bibliotecario de la Comunidad de Madrid, mediante el correspondiente "Convenio de colaboración con la Consejería de Cultura y Turismo". Su objetivo primordial es facilitar el acceso a la información en sus diferentes soportes, cubriendo los campos de la formación, ocio, cultura e información de los usuarios. La Red bibliotecaria de Móstoles está integrada por una biblioteca central que contiene 104.163 ejemplares y cinco sucursales.
Bibliotecas sucursales:
El Soto Sección adultos: Lunes a viernes de 15 a 21 h. Sección infantil: Lunes a viernes de 15 a 21 h. 12.227 ejemplares
Joan Miró Sección infantil: Lunes a viernes de 15 a 21 h. 9.600 ejemplares
Caleidoscopio Sección adultos: Lunes a viernes de 15 a 21 h. Sección infantil: Lunes a viernes de 15 a 21 h. 11.313 ejemplares
El Greco Sección adultos e infantil : Lunes a viernes de 8,30 a 21 h. 10.625 ejemplares
Parque Coimbra Sección adultos: Lunes a viernes de 15 a 20 h. Sección infantil: Lunes a viernes de 15 a 20 h. 6.658 ejemplares
Libros y folletos 106.361 ejemplares
Cd-audio 5.864 Ejemplares
Cd-rom 6.014 ejemplares
Películas y documentales (DVD) 11.324 ejemplares
Historia:
Hasta el año 1979 no se inauguró la primera biblioteca de cierta entidad. En el mes de diciembre, se firma un convenio entre el Ayuntamiento de Móstoles, regido por entonces por D. Bartolomé González y la Diputación provincial. La nueva biblioteca se situa en el antiguo Centro de Educación Permanente de adultos y constaba de una sola sala. Posteriormente, se fueron creando las bibliotecas sucursales que se ubicaron en los Centros Socio-culturales, El Soto (la primera en ser inaugurada), Joan Miró, Caleidoscopio (año 1984), El Greco (2009). Próximamente se incorporará a la red la biblioteca Parque Coimbra (ubicada en ese barrio) En mayo de 1985 se cerró la antigua Biblioteca Central trasladándose al Centro Cultural de la Villa de Móstoles. Esta biblioteca se fue ampliando poco a poco, tanto a nivel de espacios, como de personal, fondos y servicios, hasta llegar al mes de agosto de 1998, en el que se trasladó a las nuevas instalaciones de la Biblioteca Central (calle Canarias), situada en la zona que ocupó en su día el Cuartel Huerta. Con el tiempo se sustituyó el antiguo concierto con la Diputación por uno nuevo con la Comunidad de Madrid (actualmente en revisión). Este convenio asigna a esta Institución la Dirección Técnica de la Biblioteca, asignando al Ayuntamiento una subvención anual destinada a la adquisición de fondos bibliográficos, que incrementa la partida que aporta el mismo. Igualmente, se reciben otro tipo de subvenciones para la compra de mobiliario, equipos informáticos, etc. Todo el personal que trabaja en la Biblioteca Municipal pertenece a la plantilla del Ayuntamiento. En enero del año 2006 se ha incorporado a la red la biblioteca El Greco (antes Rafael Ureña), como sala de estudio al principio, y como biblioteca normal desde el 2009.
Prestamo:
La biblioteca pone a disposición de sus usuarios una extensa colección de documentos, que se pueden llevar prestados a domicilio. Sólo una pequeña parte de la colección es de consulta en sala. Los requisitos son los siguientes:
Cada usuario podrá llevarse en préstamo (no renovable) un máximo de:
3 libros durante un máximo de 30 días y/o 2 materiales audiovisuales o electrónicos (películas, documentales, durante un máximo de 7 días) y/o 2 revistas + 2 materiales anejos (durante un máximo de 7 días)
Para hacer uso del servicio de préstamo será imprescindible estar en posesión del carné de lector, que podrá usar en cualquier punto de servicio de la Red de Bibliotecas de Móstoles.
El servicio de préstamo termina cuarto de hora antes del cierre de la biblioteca
Reservas:
La biblioteca ofrece un servicio de reservas de los documentos (sólo libros y material multimedia en cd-rom) que estén prestados, mediante el cual, una vez que el documento esté disponible, el usuario será avisado para que proceda a retirarlo. El número de reservas está limitado a un máximo de dos simultaneas.
Para más información acerca de la normativa sobre reservas, sanciones, etc., consultar la "Guía del lector"
Tablilla cuneiforme de la colección Kirkor Minassian, Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, EE.UU. ca. 2400 a. C.
Antigüedad
En sus orígenes tuvieron una naturaleza más propia de lo que hoy se considera un archivo que de una biblioteca. Nacieron en los templos de las ciudades mesopotámicas, donde tuvieron en principio una función conservadora, de registro de hechos ligados a la actividad religiosa, política, económica y administrativa, al servicio de una casta de escribas y sacerdotes. Los documentos se escribían en escritura cuneiforme en tablillas de barro, un soporte basto y pesado, pero que ha garantizado su conservación. Destacaron especialmente las bibliotecas-archivo de Mari, Lagash y Ebla, así como la del rey asirio Assurbanipal. En el Antiguo Egipto existieron dos clases de instituciones: Casas de los Libros, que hacían las veces de archivos para la documentación administrativa y Casas de la Vida, que eran centros de estudios para los escribas y que poseyeron colecciones de las que se podía hacer copias. La escritura, en sus diversas formas, jeroglífica, hierática o demótica, se recogía en rollos depapiro. En la antigua Grecia el libro y las bibliotecas alcanzaron un gran desarrollo. Las bibliotecas adoptaron formas que pueden considerarse como antecedentes de las actuales. La escritura griega, derivada del alifato semítico, permitió generalizar en cierta forma el acceso a la lectura y al libro y que aparecieran, por primera vez, bibliotecas desvinculadas de los templos. El periodo helenístico fue el del nacimiento de grandes bibliotecas legendarias, como la Biblioteca de Alejandría o la de Biblioteca de Pérgamo, que se crearon con la voluntad de reunir todo el conocimiento social de su tiempo y ponerlo a disposición de los eruditos. En Roma, deudora de la cultura griega, se empleó el mismo soporte escriptóreo, el rollo de papiro. Allí se fundó la primera biblioteca pública de la que hay constancia, por parte de Asinio Polión y existieron grandes bibliotecas como la Octaviana y Palatina, creadas por Augusto, y laBiblioteca Ulpia, del Emperador Trajano. Las bibliotecas romanas acostumbraban a tener una sección griega y otra romana. Con el auge del cristianismo empieza a difundirse un nuevo formato, el códice de pergamino y la lectura comienza a desplazarse de las instituciones paganas, en franca decadencia, a las de la naciente Iglesia cristiana.
Imagen idealizada de la antigua Biblioteca de Alejandría
Códice sobreviviente de la destruidaBibliotheca Corvinniana de Hungría.
Edad Media
En los tiempos medievales, con las invasiones bárbaras y la caída del Imperio Romano de Occidente, la cultura retrocede y se refugia en los monasterios y escritorios catedralicios, únicos lugares que albergan bibliotecas dignas de tal nombre. Son centros donde se custodia la cultura cristiana y los restos de la clásica, al servicio de la Religión. Bibliotecas de monasterios como Saint Gall, Fulda, Reichenau, Monte Casino, en Europa o Santo Domingo de Silos, San Millán de la Cogolla, Sahagún o Santa María de Ripoll en España, se convirtieron en los centros del saber de su tiempo A partir de la Baja Edad Media con la creación de las universidades primero y con la invención y difusión de la imprenta después, se crean las nuevas bibliotecas universitarias, al tiempo que el libro alcanza a nuevos sectores de la población. En los tiempos medievales, con las invasiones bárbaras y la caída del Imperio Romano de Occidente, la cultura retrocede y se refugia en los monasterios y escritorios catedralicios, únicos lugares que albergan bibliotecas dignas de tal nombre. Son centros donde se custodia la cultura cristiana y los restos de la clásica, al servicio de la Religión. Bibliotecas de monasterios como Saint Gall, Fulda, Reichenau, Monte Casino, en Europa o Santo Domingo de Silos, San Millán de la Cogolla, Sahagún o Santa María de Ripoll en España, se convirtieron en los centros del saber de su tiempo A partir de la Baja Edad Media con la creación de las universidades primero y con la invención y difusión de la imprenta después, se crean las nuevas bibliotecas universitarias, al tiempo que el libro alcanza a nuevos sectores de la población.
Vista de la Bibliothèque de AlençonAlençon,Francia . Edad Moderna
El Renacimiento marcado por la invención de la imprenta, creación de Johannes Gutenberg, y las luchas derivadas de la Reforma protestante, vio nacer, gracias a los ideales humanistas, un nuevo modelo de biblioteca principesca. Esta corriente desembocará en la aparición de bibliotecas reales y de la alta nobleza, que merced a los nuevos valores se abren a un público de eruditos y estudiosos. Destacan en el siglo XVI la francesa de Fointaneblau o las creadas en Austria y Baviera. En España destacan la de Hernando de Colón, la de la Universidad Complutense y la de El Escorial, creada por Felipe II, modelo de las posteriores bibliotecas barrocas. En el siglo XVII se crean grandes bibliotecas eruditas como la Bodleiana en Oxford, la Ambrosiana en Milán o la Mazarina en París, de la que fue bibliotecario Gabriel Naudé autor de Advis pour dresser una bibliothequè, considerado como el Padre de la Bibliotecología (también conocida como Biblioteconomía). Durante el siglo XVIII se crearon la Biblioteca del Museo Británico, antecesora de la British Library actual y la Biblioteca Real, germen de la Biblioteca Nacional de España. En esta centuria nacen la Biblioteca Braidense, en Milán, y la Real de Lisboa. También en este periodo nacieron las que serían andando el tiempo las bibliotecas universitarias de Yale, Harvard y Princeton.
biblioteca local, Seacroft, Leeds.
Edad Contemporánea
Las revoluciones francesa y americana, supusieron el inicio de la extensión por Europa y América de nuevos principios democráticos y el nacimiento de una verdadera voluntad de hacer accesible la cultura y la educación para todos. En el mundo de las bibliotecas, esto supuso el nacimiento de una fiebre desamortizadora que se extendió por todo el continente y que transfirió a la sociedad un inmenso tesoro bibliográfico procedente de las instituciones del Antiguo Régimen, singularmente la Iglesia Católica. Pese a todo, este deseo de acercar la cultura a toda la sociedad no consiguió hacerse realidad hasta mediados del siglo XIX, con la aparición en el mundo anglosajón de la biblioteca pública, (public library).Paulatinamente se fue consolidando la idea de que todos los seres humanos tienen derecho al libre acceso a la información. Sin embargo, siguiendo a Carrión, se puede afirmar que ante este hecho se establecieron tres corrientes que han determinado el pensamiento bibliotecario del siglo XX:
La concepción europea continental, fuertemente marcada por el peso de los fondos antiguos y con una gran vocación conservadora y bibliófila, que ve a las bibliotecas de investigación como las auténticas bibliotecas. Asigna a las biblioteca pública una misión educativa.
La concepción anglosajona, muy influida por ideas como el libre acceso a la información, el deseo de lograr su máxima difusión, una activísima cooperación interbibliotecaria y la extensión bibliotecaria.
La concepción socialista, que ve en la biblioteca un instrumento esencial en la educación pero también de propaganda y de control ideológico de la sociedad.
A partir de 1989 con la caída del muro de Berlín, el modelo socialista entra en crisis y en la actualidad prácticamente ha desaparecido, salvo algunas excepciones, intentando adaptarse a los nuevos valores democráticos y a los continuos recortes presupuestarios. El modelo anglosajón se ha extendido por todo el mundo durante la 2ª mitad del siglo XX, y ha influido fuertemente en la Biblioteconomía actual, especialmente gracias a las doctrinas de la IFLA y de la Unesco, con programas como la UAP (Universal Availability of Publications), UBC (Universal Bibliografic Control), PAC (Preservation and Conservation) o UDT (Universal Dataflow and Telecommunications). La concepción continental pervive todavía ejerciendo una gran influencia sobre las bibliotecas nacionales y en el fondo sobre muchas bibliotecas de investigación y de carácter superior. Además ha influido aportando su carácter educativo a la biblioteca. A finales del siglo XX aparecen las bibliotecas digitales. Con el desarrollo de los lectores digitales surgen los libros "electrónicos" y con ellos las bibliotecas digitales y electrónicas.
Clasificación UNESCO
Bibliotecas Nacionales: Las denominadas “bibliotecas nacionales” representan la cabecera del sistema de los estados. Están financiadas con fondos públicos y cumplen una doble finalidad: proporcionar material bibliográfico de investigación para cualquier disciplina, y conservar y difundir el patrimonio cultural (referente a información registrada a lo largo del tiempo) de cada país. En general, cada Estado tiene una biblioteca que es considerada “nacional” y cuyos objetivos son los antes reseñados. Por sólo citar algunos casos paradigmáticos, sirvan como ejemplos la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, la Biblioteca Británica, la Biblioteca Nacional de España, la Biblioteca Nacional de Francia, la Biblioteca Nacional de Argentina, la Biblioteca Nacional de México, la Biblioteca Nacional de Chile, la Biblioteca Nacional de Colombia y la Biblioteca Nacional de Venezuela. Bibliotecas universitarias: Son las bibliotecas de las facultades, escuelas y demás unidades académicas de las universidades y centros de enseñanza superior difieren de las bibliotecas de investigación. Están al servicio de sus estudiantes y tienen que apoyar los programas educativos y de investigación de las instituciones en que se encuentran integradas, de las que obtienen, por regla general, su financiación. Otras bibliotecas importantes no especializadas: De carácter científico y erudito, ni universitarias ni nacionales. Ej: Bibliotecas regionales. Bibliotecas escolares: estas complementan los programas de las instituciones a las que pertenecen, aunque también disponen de libros no académicos para fomentar el hábito de la lectura. Muchas cuentan con distintos medios audiovisuales y electrónicos. Su financiación procede de las instituciones escolares en las que están integradas. Bibliotecas especializadas: Las bibliotecas especializadas están diseñadas para responder a unas necesidades profesionales concretas. Por ello, suelen depender de empresas, sociedades, organizaciones e instituciones específicas, que proporcionan a sus empleados y clientes estos servicios durante su trabajo. La formación del personal de una biblioteca especializada incluye conocimientos tanto de la materia que cubren sus fondos como de biblioteconomía. En Alcobendas, dentro de la FundaciónPedro Ferrándiz, se encuentra la biblioteca Samaranch donde se ubica la mayor del mundo en temas baloncestísticos. Bibliotecas públicas: Las bibliotecas públicas pretenden responder a la amplia gama de necesidades que pueden demandar sus usuarios. Además de obras literarias clásicas, sus fondos pueden estar integrados por textos que proporcionan información sobre servicios sociales, obras de referencia, discos, películas y libros recreativos. Muchas de ellas patrocinan y organizan actos culturales complementarios, tales como conferencias, debates, representaciones teatrales, conciertos musicales, proyecciones cinematográficas y exposiciones artísticas. En este sentido, deben ser mencionados los servicios infantiles, sección característica de las bibliotecas públicas que promueve sesiones literarias, procura la existencia de una pequeña biblioteca infantil y, en ocasiones, hasta dispone de dependencias con juguetes. Dado que el objetivo de las bibliotecas públicas es satisfacer las necesidades del mayor número posible de ciudadanos, también suelen contar con máquinas de lectura y audición, así como con libros impresos en formatos especiales (por ejemplo con el sistema Braille) para personas que padecen problemas de visión. La financiación de estas bibliotecas procede de los poderes públicos locales. Algunas de las nuevas formulas de bibliotecas infantiles son el bibliobús y las bebetecas. El bibliobús es una biblioteca móvil que se desplaza periódicamente por diferentes barrios de la ciudad, ofreciendo los servicios bibliotecarios a niños, jóvenes y adultos. Su objetivo es facilitar el acceso a la información, la cultura y el tiempo libre a todos los ciudadanos, sobre todo aquellos que por vivir en núcleos pequeños o dispersos carecen de una biblioteca estable. Las bebetecas se definen como un servicio de atención especial para la pequeña infancia (de 0 a 6 años) que incluye, además de un espacio y un fondo de libros escogidos para satisfacer las necesidades de los más pequeños y de sus padres, el préstamo de estos libros, charlas periódicas sobre su uso y sobre los cuentos, asesoramiento y una atención constante por parte de los profesionales de la biblioteca hacia los usuarios.
Bibliotéca pública de Cáceres,Cáceres, España.
Vista panorámica de la antigua sala de lectura-British Library, Londres.
Clasificación IFLA
División I: Bibliotecas generales de investigación
Bibliotecas nacionales.
Bibliotecas universitarias y otras bibliotecas generales de investigación.
Bibliotecas y servicios de información para parlamentarios.
División II: Bibliotecas especializadas
Bibliotecas gubernamentales.
Bibliotecas de Ciencias Sociales.
Bibliotecas de Geografía y Mapas.
Bibliotecas de Ciencia y Tecnología.
Bibliotecas de Ciencias Biomédicas y de la Salud.
Bibliotecas de Arte.
Bibliotecas de Genealogía e Historia Local
División III: Bibliotecas que atienden al gran público
Bibliotecas públicas.
Bibliotecas para discapacitados.
Bibliotecas para niños y adolescentes.
Bibliotecas escolares y centros de recursos.
Bibliotecas para ciegos.
Servicios bibliotecarios para poblaciones multiculturales.
Bibliotecas metropolitanas.
Bibliotecas móviles.
Bibliografía
CARRIÓN GUTIEZ, Manuel. Manual de Bibliotecas. 2ª ed., 4ª reimp. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2002. ISBN 84-86168-79-1
ESCOLAR SOBRINO, Hipólito. Historia de las bibliotecas. 3ª ed, corr., rev. y amp. Salamanca: Fundación Germán Sánchez Ruipérez;Madrid : Pirámide, 1990. ISBN 84-86168-53-8 (Fundación Germán Sánchez Ruipérez). ISBN 84-368-0535-6 (Ediciones Pirámide)
ESCOLAR SOBRINO, Hipólito. Manual de historia del libro. Madrid: Gredos, 2000. ISBN 84-249-2263-8
MAGÁN VALLS, José Antonio (coord.). Tratado básico de Biblioteconomía. 2ª ed. rev. y act. Madrid: Editorial Complutense, 1996.ISBN 84-89365-74-1
ORERA ORERA, Luisa (ed.). Manual de Biblioteconomía. Madrid: Síntesis, 1996. ISBN 84-7738-363-4
La Biblioteca Nacional de Francia (francés: Bibliothèque nationale de France), también conocida como Biblioteca Nacional de París; y cuyo acrónimo es BnF, es una de las bibliotecas más importantes de Francia y del mundo. Tiene el estatuto de establecimiento público. Sus actividades son repartidas entre diferentes ubicaciones, cuya principal es la sede François Mitterrand, situada en el barrio de Tolbiac, en el XIII distrito, en la orilla sur de París. Sus colecciones físicas son estimadas en treinta millones de volúmenes pero también es ampliamente conocida por Gallica, su biblioteca digital. Un decreto del año 1537, que sigue aún en vigor, exige que la Biblioteca Nacional de Francia guarde un ejemplar de todas las obras publicadas en Francia. Actualmente, alberga en total más de 13 millones de libros y 350.000 volúmenes encuadernados de manuscritos, además de colecciones de mapas, monedas, documentos, estampas y registros sonoros.
Con el objetivo de incentivar nuevos trabajos que utilicen los fondos patrimoniales de la institución, la Biblioteca Nacional invita a presentar proyectos orientados a investigar la historia y la actualidad de las Islas Malvinas y las representaciones de las mismas en la prensa periódica, en la literatura y el ensayo, en documentos oficiales, en la cartografía, la fotografía y la música. La presentación de las carpetas se realizará entre el 15 de julio y 15 de agosto de 2012. Descargar Bases y condiciones